▶Como las ramas de un árbol, la seguridad del saber quién es uno realmente, se eleva hasta el cielo guiando a aquel que no se permite ser auténtico.
Como las ramas de un árbol, el amor propio, ese que permite sanarnos, se eleva hasta el cielo guiando...

▶Como las ramas de un árbol, la seguridad del saber quién es uno realmente, se eleva hasta el cielo guiando a aquel que no se permite ser auténtico.
Como las ramas de un árbol, el amor propio, ese que permite sanarnos, se eleva hasta el cielo guiando a aquel que se odia.
Como las ramas de un árbol, la libertad de expresar los sentimientos, se eleva hasta el cielo guiando a aquel que vive reprimido por miedo a sentirse vulnerable.
Como las ramas de un árbol, el amor incondicional, se eleva guiando a aquel que siempre espera algo a cambio. ◀

Estimados hombres:
Cuando os encontréis debatiendo con una mujer y estéis en desacuerdo con ella, incluso si no la conocéis personalmente y estáis en el entorno de las redes sociales. NO USÉIS términos como “reina”, “cariño”, “guapa”, “bonita”, “mona” o escondáis vuestras microagresiones sexistas bajo un falso manto de “amor” y “respeto”. Y si hay mucha diferencia de edad entre tú y ella, por favor, no saques a colación tu edad como sinónimo de “experiencia” con la que impulsarte o para desestimar los argumentos de vuestras interlocutoras como si las hijas que deberían callarse mientras habla papá.
Igual pensáis que estas palabritas no tienen mucha implicación, pero se trata de insultos disfrazados de cumplidos, son diminutivos que infantilizan y minusvaloran: un vocabulario de lobo misógino con piel de cordero.
Porque hablemos con franqueza, los hombres que hacéis uso de estos términos no acostumbráis a respetar o a querer a mujeres con una voz sólida y definida. Disfrutáis aprovechando cualquier ocasión que se os presente para perfeccionar con ellas y en cualquier contexto el arte de la pasivoagresividad, especialmente con mujeres no blancas.
¿Lo pilláis, bonitos?

Stacey Patton
(via spainonymous)